quinta-feira, 11 de janeiro de 2018

COMENTARIO DE DARWIN (1º BACH.)

“El antiguo argumento del diseño en la naturaleza, tal y como lo expone Paley y que anteriormente me parecía tan concluyente, falla tras el descubrimiento de la ley de selección natural. Ya no podemos sostener, por ejemplo, que el hermoso gozne de una concha bivalva deba haber sido producido por un ser inteligente, como la bisagra de una puerta por el ser humano. En la variabilidad de los seres orgánicos y en los efectos de la selección natural no parece haber más designio que en la dirección en que sopla el viento. Todo cuanto existe en la naturaleza es resultado de leyes fijas.”
Charles Darwin, Autobiografía, 1874.

(INTRO)
       Nos encontramos ante el fragmento de un ensayo de corte autobiográfico, de naturaleza filosófica y con temática biológica. Su autor es Darwin, científico inglés del siglo XIX, conocido fundamentalmente por su aportación a la biología contemporánea a través de su teoría de la evolución.  El contexto histórico en el que vive este autor se ubica en la Inglaterra victoriana, dominada por la Revolución industrial y el imperialismo de la segunda mitad de siglo, momento también de auge y desarrollo de la ciencia. El texto, por consiguiente se inscribe dentro de la corriente de la evolución y el mecanicismo. Es un texto con un destinatario público y una fuente de carácter primaria, dada la importancia del autor. 
      (PARTE ANALÍTICA)
      La idea fundamental del texto esclarece los fundamentos filosóficos de su teoría científica: un ataque contra el finalismo en la naturaleza a través del abandono del argumento del diseño, y la defensa del mecanicismo como forma de explicación de la misma biología. 
      Dentro de los términos susceptibles de ser analizados encontramos los siguientes:
      - Argumento del diseño: es el argumento tradicional esgrimido por los autores finalistas, que entienden la naturaleza como una construcción tan compleja que precisa de un autor inteligente de la misma, pues no puede ser concebida por el puro azar. 
       - Paley: teólogo inglés del siglo XVIII, finalista y creacionista, y uno de los mejores formuladores del argumento del diseño. Según este autor, el mundo es como un complejo reloj, y al igual que el mecanismo del reloj necesita un relojero, también el mundo necesita un creador.
       - Selección natural: mecanismo a través del cual Darwin, el autor del texto, explica el cambio y la evolución en la naturaleza. De acuerdo con esta idea, existe un desnivel entre los recursos  y las poblaciones de las especies. Estas poblaciones deben luchar por unos recursos escasos y un medio hostil, y solo los más adaptados serán capaces de sobrevivir. Esa adaptación es posible gracias a la gran variabilidad existente entre los individuos de una especie, palabra que también aparece en el texto.  

       (PARTE SINTÉTICA)
       El autor, Darwin, se inscribe en la corriente evolucionista, y con una marcada preferencia por el mecanicismo a la hora de explicar la teoría de la evolución y la naturaleza. El mecanicismo, fundamentalmente, hace referencia a un conjunto de leyes universales y físicas, que  regulan la materia, y en las que no hace falta introducir ningún elemento ajeno a la propia materia para explicar convenientemente su esencia. 
       Aunque autores mecanicistas han existido desde la antigüedad, es a partir de la Revolución científica cuando va ganando adeptos dentro de los físicos y matemáticos, y a partir de Darwin empieza a dominar también en el campo de la biología. A día de hoy, tras la teoría sintética de la evolución (síntesis entre Darwin y la teoría genética), el mecanicismo en la biología reduce la complejidad de la naturaleza a las leyes reguladoras de la genética y la selección natural, más el propio azar derivado de la variabilidad genética.
      En realidad, buena parte de los biólogos posteriores a Darwin son básicamente mecanicistas, como Richard Dawkins o Ernst Mayr. En este contexto, merece la pena destacar a Jacques Monod, formulador del conocido postulado de objetividad, que expresaría la negativa sistemática a interpretar los fenómenos de la naturaleza en términos finalistas o teleológicos desde la perspectiva puramente científica. El argumento básico en torno al que gira el mecanicismo es la economía de pensamiento: no tiene sentido buscar explicaciones sobrenaturales o apelaciones a dios en fenómenos que pueden explicarse desde las propias leyes de la naturaleza.
      (corriente opuesta)
      A pesar de la fuerza de esta corriente, en nuestros días siguen existiendo, desde la teología y la filosofía, autores que han reformulado el finalismo, adaptándolo a la propia teoría de la evolución de Darwin. Theilard de Chardin, los defensores del diseño inteligente o incluso el principio antrópico han sido utilizados como argumentos para defender que al menos el finalismo puede tener sentido dentro de la biología. El problema fundamental para estos argumentos desde una perspectiva científica radica en la incapacidad de estas tesis para ser refutadas o comprobadas.  
      (CONCLUSIÓN)
      En conclusión, podemos afirmar que este texto, como parte de la obra de Darwin, marca un antes y un después en la propia historia de la biología. Pero además, este texto tiene una intencionalidad claramente autojustificatoria, en la que se abordan los problemas más filosóficos y religiosos que se derivan de la teoría de la evolución y que indudablemente causaron polémica en su época.


domingo, 17 de dezembro de 2017

COMENTARIO DE PLATÓN




-Te olvidas nuevamente(6), amigo mío, que nuestra ley no tiende a que una sola clase lo pase excepcionalmente bien en el Estado, sino que se las compone para que esto suceda en todo el Estado, armonizándose los ciudadanos por la persuasión o por la fuerza, haciendo que unos a otros se presten los beneficios que cada uno sea capaz de prestar a la comunidad. Porque si se forja a tales hombres en el Estado, no es para permitir que cada uno se vuelva hacia donde le da la gana, sino para utilizarlos para la consolidación del Estado.
 
0. Intro (igual)              

1. Ideas principales.

En este caso, este párrafo hace mención de una de las principales cuestiones que apremian en la construcción del estado ideal: qué concepción de justicia debe utilizarse para desarrollar ese estado.
Dentro de esa idea de justicia podemos extraer del texto: a) el alcance de esa justicia, b) el carácter orgánico de esa justicia, y c) su componente comunitarista y autoritario, contrario al individualismo.

2. Desarrollo:      Exposición del concepto de justicia de Platón.
Siguiendo este texto, qué concepción de la justicia desarrolla Platón? Para él, la justicia tiene un carácter global, la búsqueda de un bien general (“no tiende a que una sola clase lo pase escepcionalmente bien en el estado”). Ahora bien, cómo se entiende este bien general? No se entiende de forma individual: la justicia debe ser definida como el dar y exigir a cada cual lo que le corresponde según su naturaleza, dentro de un estado.
Ese estado, por tanto, estaría articulado precisamente por las aportaciones que cada grupo puede ofrecer a esa comunidad (“haciendo que unos a otros se presten los beneficios que cada uno sea capaz de prestar a la comunidad”). Aquí Platón está planteando su división social entre los gobernantes filósofos (el sabio salido de la caverna, mencionado un poco antes en el texto de la República como aquel que sale de la caverna y contempla las ideas), los guardianes (aquellos cuya alma estaría representados por la parte irascible), y el estado llano (la parte dedicada a las actividades económicas, productores). Esta división viene dada muy de cerca por su mito del carro alado (división del alma en tres partes, que definen al mismo tiempo estos tres estratos sociales). Evidentemente, la parte racional adquiere hegemonía en su planteamiento, en cuanto que Platón es de la opinión que la característica fundamental del ser humano es esa racionalidad.
Cómo es posible todo este planteamiento de la justicia y del estado en Platón? Porque tenemos una concepción cerrada y bien definida de lo que es el Bien: Platón deja esto recogido en su teoría metafísica de las ideas. La idea máxima a la que puede alcanzar ese sabio es precisamente la idea de Bien, cúspide de toda la gradación de ideas.
Fruto de este conocimiento verdadero, Platón piensa que tenemos el derecho a obligar (“por la persuasión o por la fuerza”) a los ciudadanos a que cumplan su misión dentro de ese estado. En cuanto integrante de esa comunidad, el individuo tiene responsabilidades frente al resto de la comunidad. No es de esperar que los integrantes del estado llano se lleguen a interesar por conceptos tan abstractos como la búsqueda de la justicia.

3.             Relaciones.
Esta concepción de la justicia rompe abruptamente con el planteamiento de los sofistas, que suponía el tema de la justicia como producto de la convención humana (nomos). A diferencia de Platón, no existe acuerdo en la naturaleza humana. El dar y exigir a cada cual según su naturaleza implica saber qué es el hombre, y no existe acuerdo para estos autores. Esto produciría que cada cual tiene su propia concepción de la justicia, el estado estaría formado por individuos (y no al contrario como en Platón, donde el estado forma los individuos).
En Platón,  los individuos se disuelven en el estado. Aristóteles, de alguna forma continuaría con esta idea comunitarista de Platón (el hombre es un ser social, y fuera de la comunidad, la polis griega, no tiene ninguna posibilidad de desarrollarse como ser humano). Sin embargo, Aristóteles, mucho más casuístico y no tan interesado en encontrar un régimen ideal como en el caso de Platón, no compartirá ni mucho menos su tendencia autoria.

4. (Opcional)
 En conclusión, el planteamiento de la justicia en Platón ha dejado una larga estela a lo largo de toda la historia del pensamiento y de la política, no del todo positiva. Los riesgos autoritarios que implica esta concepción, asociada indudablemente a todo su sistema metafísico (el conocimiento absoluto de la verdad y el bien) ha llevado a autores liberales contemporáneos a considerar a Platón como un “enemigo de la sociedad abierta”, en palabras de K.R.Popper. Los valores tradicionalmente liberales (tolerancia, libertad de expresión, regímenes democráticos) son completamente imposibles en la concepción política de Platón. Sin embargo, no habría que olvidar un componente histórico que justificaría en Platón esta aversión por nuestra actual concepción de la política: Platón sufrió la injusticia de ver a su maestro Sócrates condenado a muerte por un régimen democrático de carácter demagógico.