domingo, 7 de abril de 2019

APUNTES DE PREHISTORIA (1º ESO)


LA EDAD DE LOS METALES (pag.16-17)
1.      Periodos de la Edad de los Metales.
La Edad de los Metales empezó hace 4000 años (en los Balcanes y la actual Turquía), y está dividida en tres periodos dependiendo del tipo de metal que era utilizado:
Edad del cobre
4000 AC

Las herramientas y armas de cobre eran muy frágiles, y lo hacían al principio con cobre nativo, muy raro de encontrar.
Edad del bronce
3000 AC
El cobre empezó a mezclarse con otros metales, como el estaño. Las armas y herramientas se hacen más sofisticadas.
Edad del hierro
1000 AC
El hierro era más abundante que el cobre y el estaño, y mucho más resistente que los otros metales. Tardaron más en llegar a él porque hacía faltan fraguas más potentes y con más calor.

2.                  El descubrimiento del metal.
Los seres humanos descubrieron que podían usar el fuego para transformar ciertos minerales en nuevas sustancias: los metales. Al fundir estos metales, ellos podían moldearlos para hacer nuevos utensilios. Esto marcó el comienzo de la Edad de los Metales, y nuevas herramientas fueron creadas, así como armas mucho más poderosas y temibles. El arado fue inventado en esta época, aumentando las cosechas. Las poblaciones crecieron y los pueblos se convirtieron en ciudades con murallas.
      El proceso es relativamente simple:
a)   Calentamos el mineral y separamos el metal del resto del mineral.
b)   Ponemos el metal fundido en un molde.
c)    Cuando se enfría, los herreros le dan forma con martillos.
d)   Por último, se pule y lija para evitar imperfecciones.

3.                  Modo de vida.
El descubrimiento de los metales ocasionaría los siguientes cambios:
a)                 Aparecerían nuevos trabajos. Necesitarían mineros que extraigan el mineral, herreros que construyan herramientas y armas, artesanos que decoran los nuevos utensilios, o  comerciantes que intercambian distintos productos.
b)                 La necesidad de materiales traídos de lugares distantes nos lleva  a la práctica del comercio a larga distancia y un creciente intercambio cultural.
c)                  Las diferencias sociales crecen desde que unas pocas familias acumulan tierras y ganado y se convierten en administradores de las nuevas ciudades. Aparecen ricos y pobres por primera vez.
d)                 Los conflictos por el control de las ciudades se incrementan. Ellos construyen muros y reclutan ejércitos para proteger dichas ciudades. Las guerras se extienden.

4.       El megalitismo.
       En determinadas zonas, empiezan la construcción de monumentos con grandes bloques de piedras, llamado megalitismo. Estas se usan como tumbas o como lugares religiosos. Sus monumentos más importantes son:
a)        Menhir: una gran piedra vertical y larga.
b)        Dolmen: dos o más menhires cubiertos por una gran piedra horizontal.
c)        Cromlech: varios menhires puestos en forma de círculo.
d)        Tumbas con corredores. Muchos dólmenes puestos juntos y formando un corredor.

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Menhir (zona de Alcántara)
Dolmen del Mellizo (Valencia de Alcántara)
Cromlech (stonehenge)

LA PREHISTORIA EN LA PENÍNSULA IBÉRICA (18-19)

1.      La Edad del Paleolítico.

Paleolítico inferior: los más antiguos restos humanos que se conservan se han encontrado en Atapuerca (Burgos) con el Homo antecesor (hace 800000 años)

Paleolítico medio: Las glaciaciones del momento fuerzan a muchas tribus y grupos humanos a buscar refugio en cuevas. Esa es la razón por la que muchos fósiles de Homo S. Neanderthalensis han sido encontrados en España. Se estima que la cueva de Maltravieso (Cáceres) es de esta época[1].

Paleolítico superior: El Homo S. sapiens convivió varios miles de años con el Neandertal hasta el 30000 BC., época en la que estos últimos se extinguieron, por razones no aclaradas todavía. La nueva especie de homo vivía en cuevas y pintaba sus paredes con pinturas rupestres. Los yacimientos de Altamira, o la pintura levantina son de esta época.

2.      Neolítico.
Los primeros restos neolíticos son del 5000  a.C.  Aparece la agricultura, animales domésticos y piedras pulidas en las cercanías del Mediterráneo y en el sur de Portugal. La cerámica se desarrolla con fuerza en esta época, especialmente la llamada cerámica cardial. Los artesanos decoraban la arcilla con dibujos geométricos hechos con conchas marinas. En Extremadura, en el paso hacia el calcolítico,  se desarrollan importantes construcciones megalíticas, como el dolmen del Mellizo en Valencia de Alcántara.

Edad de los Metales

Edad del cobre:
Alrededor del 3000 a.C. se crea un importante yacimiento en Los Millares  (Andalucía). Huevos de avestruz, piezas de marfil y cobre se han encontrado en las tumbas, lo que muestra una amplia distribución del comercio a larga distancia.
Edad del Bronce:
El yacimiento de Argar sustituye a los Millares y hay importantes yacimientos megalíticos en Baleares. Son sociedades crecientemente estratificadas y complejas. 
Edad de hierro.
En torno al primer milenio, civilizaciones como los celtas, los fenicios o los griegos llegan de Europa central y el mediterráneo oriental. Con ellos llegan también la metalurgia del hierro y la escritura. De esta manera estos pueblos entran en la historia. En Extremadura, por ejemplo, se asentará el pueblo de los vetones, con sus típicos verracos. 

El Argar (2300-1500 a.C.): casas hechas con piedras de mampostería (pedruscos de cierto tamaño, para entendernos) y argamasa.
Actividades de esa cultura (telares, cerámica, calzado). Existe una diversificación de la producción y una amplia representación de la metalurgia.

Toros de Guisando, Ávila (siglo V aC)
Edad del hierro, de época prerromana y perteneciente al pueblo de los vetones. La influencia oriental ha introducido ya la escritura y ya han entrado en la “historia”.


[1] Los últimos estudios publicados en la revista Science les atribuyen una datación de 65000 BP; de ser así, sería el resto artístico más antiguo de la Península Ibérica, propio del Neanderthal, y uno de los primeros en el mundo.

NIETZSCHE PARA ANSIOSOS (2º BACHILLERATO)


Antes de explicar parágrafo por parágrafo, habría que hacer una referencia, aunque sea mínima, a la nueva forma de escribir filosofía que propone Nietzsche. Nietzsche proponía una crítica radical a la filosofía tradicional y a la teoría tradicional de la verdad, hasta tal punto es esta crítica que ella conllevaba una revisión del mismo lenguaje utilizado para escribir. Dado que el punto epistemológico propio de Nietzsche es el del perspectivismo (la realidad está en devenir, es plural y cambiante, y solo podemos ofrecer visiones parciales de la misma), dicho perspectivismo no puede valerse del concepto en lo que este tiene de momificador de la realidad (la hace estática), sino de la metáfora. Con el lenguaje metafórico rompemos la lógica.

Al mismo tiempo, es conocido que Nietzsche escribía en forma de aforismos y pensamientos cortos. Esto hace que un pequeño párrafo puedan existir multitud de referencias condensadas en grado extremo. 


b) Sobre la idea del texto en conjunto: la historia de la verdad.

No sería una exageración considerar este texto como una síntesis reducida de toda la historia de la filosofía entendida como la búsqueda metafísica de una verdad absoluta. El título mismo “Cómo el mundo verdadero acabó convirtiéndose en una fábula, historia de un error”, nos da buena cuenta de lo que sucede. La búsqueda de la verdad nace en un contexto determinado y cumple ahí todo su cometido vital (Grecia), pero después se estatiza y se vuelve inerte (el cristianismo), incluso cuando es atravesada por la duda y el análisis crítico (modernidad: Descartes a Kant). La ciencia positiva la sume en una crisis definitiva, que la hace inútil para la vida. Ese es el momento del despertar del nihilismo, antes de penetrar en el mundo del superhombre, en el que verdad y error dejan de ser palabras con significado filosófico. 



1. El mundo verdadero, asequible al sabio, al piadoso, al virtuoso –él vive en ese mundo, es ese mundo. (La forma más antigua de la Idea, relativamente inteligente, simple, convincente. Transcripción de la tesis “yo, Platón, soy la verdad”).



En este párrafo, Nietzsche hace alusión al amanecer filosófico, o mejor, al despertar filosófico propiciado por Sócrates/Platón. No olvidemos que después de Platón la filosofía derroca la vieja visión del devenir inspirada por la filosofía de los presocráticos anteriores a Parménides (y muy especialmente Heráclito). Con Platón queda definitivamente instaurada la filosofía como ideal de búsqueda de una verdad absoluta, como marco separador de lo verdadero y lo falso, la permanencia y la apariencia o el cambio. Aunque Nietzsche considere este turning point como completamente desastroso a largo plazo (el cambio del paradigma dionisíaco por el apolíneo), concede determinadas virtudes a ese pensamiento griego. Como menciona en el texto, en mundo verdadero es asequible al sabio (el filósofo en busca de verdad) o al piadoso y virtuoso (el hombre en busca de la bondad): esto quiere decir que vida y verdad todavía no están separadas, sino que permanecen en una experiencia vital única. Esto está repetido en “yo, Platón, soy la verdad”. La verdad griega refleja para esos mismos griegos unas necesidades vitales propias, y hacen que ese pensamiento no esté corrompido o degenerado por un futuro devenir, como va a ocurrir después.

Hay que mencionar de Nietzsche que una idea de verdad es necesaria en cualquier individuo para sobrevivir frente al cambio del mundo real (lo que denomina Nietzsche la voluntad de poder y el principio de individuación); ahora bien, el problema de la verdad aparece cuando esa idea deja de reflejar un posicionamiento frente a la realidad y pasa a ser una entelequia, una apariencia que intenta negar el devenir o la pluralidad de lo real. 

Indudablemente en este texto habría que hacer referencia a la filosofía griega, especialmente Platón. Platón, a través de su teoría de las ideas establecía una división del mundo real (ideas inteligibles inmateriales, inmutables, eternas) y el mundo de la apariencia (el mundo de los sentidos, material, sometido al cambio, pura apariencia). Ahora bien, el filósofo tenía una misión que cumplir en este mundo, la de cultivarse y también la de cultivar a los demás (la filosofía de Platón tenía una clara intención política –transformación del mundo-, y no meramente metafísica).  



2. El mundo verdadero, inasequible por ahora, pero prometido al sabio, al piadoso, al virtuoso (“al pecador que hace penitencia”) (Progreso de la idea: ésta se vuelve más sutil, más capciosa, más inaprensible, -se convierte en una mujer, se hace cristiana...).



La primitiva idea de verdad comienza a separarse de su contexto vital explicativo y que era el que le daba sentido. La verdad deja de estar asociada al vitalismo: el desdoblamiento entre el mundo de apariencias y el mundo real ha comenzado. El mundo platónico, ahora revestido por los pensadores cristianos, sitúa la verdad en el más allá, en un horizonte inalcanzable para esta vida de finitud.

La verdad es utilizada para justificar un mundo de valores contrarios a esa vida, una moral de resentidos, de débiles (y es aquí donde debe entenderse los calificativos de mujer y cristianismo). Esa moral es para Nietzsche, algo antinatural, algo contrario al vitalismo que debía regir la moral. Aquí habría que recordar la distinción que establece entre la moral de los señores y la moral de los débiles, lo dionisíaco y lo apolíneo. La primera, de hombres aristocráticos (entendido aquí como “los mejores”), capaces de darse valores a sí mismos sin que las convenciones cuenten para ellos; la segunda, la de hombres temerosos de los fuertes, que inventan ese más allá para mantener su dominio y lo instauran a través de la compasión por el prójimo, el dolor y el sufrimiento (ese “pecador que hace penitencia”).

Plateémonos aquí de pasada, la recepción de Platón por el cristianismo, desde San Pablo (ampliamente criticado por Nietzsche en múltiples escritos) y San Agustín (en el campo filosófico). Este último autor supone la asimilación definitiva de la teoría de las ideas platónicas y su integración en el nuevo dogma religioso. A pesar de la posterior recepción de Aristóteles por Santo Tomás, Nietzsche observa que la sombra platónica, o la búsqueda de la verdad platónica pervive).



3. El mundo verdadero, inasequible, indemostrable, imprometible (edad moderna), pero ya en cuanto pensado, un consuelo, una obligación, in imperativo  (Kant) (en el fondo, el viejo sol, (idea platónica) pero visto a través de la niebla y el escepticismo (crítica epistemológica, Descartes); la idea, sublimizada, pálida, nórdica, konigsburguense). (nueva referencia a Kant)



La historia de la filosofía continúa avanzando. La filosofía de la Edad Moderna representa un paso más en la configuración de ese “error en la verdad”. Sin embargo, se desvelan las primeras grietas.

La teoría metafísica de la verdad comienza a ponerse en duda, es decir, es atravesada por la crítica gnoseológica (el escepticismo que empieza desde el Discurso del Método de Descartes hasta Kant, pasando por Hume). El resultado de esta etapa crítica: las verdades de la vieja metafísica son puestas en duda y refundadas hacia una nueva dirección. Efectivamente, la crítica radical de Kant en su Dialéctica Trascendental había demostrado que la metafísica no se adaptaba al canon del conocimiento que permitían los juicios sintéticos a posteriori (los juicios de la ciencia moderna) y que eran los únicos de los que teníamos una certeza segura. Las viejas ideas de Dios, alma y la libertad eran postulados metafísicos indemostrables (“inasequible, indemostrable, imprometible”), pero no por ello completamente inútiles, según Kant, porque su formulación teórica es necesaria para la justificación de la ética (“pero ya en cuanto pensado, una obligación, un consuelo, un imperativo”). Es lo que denominó los postulados de la razón práctica. No olvidemos que ese consuelo o ese imperativo hace una referencia a la ética kantiana del deber. Nuevamente la vieja ética cristiana pervive y es justificada nuevamente.

En definitiva, a pesar de todo su aparato crítico, Kant salva la vieja metafísica por la vía moral, lo que explica su última frase: el viejo sol (es decir, la imagen de la idea platónica, representada en La República de esa forma) a través de la niebla y el escepticismo (a través de la crítica epistemológica desde Descartes a Kant). Lo pálido, nórdico, koningsburguense es una referencia implícita a ese autor (Kant nació en esa ciudad, actualmente parte de Rusia).

La posición de Nietzsche frente a Kant: la metafísica ha muerto, pero la ética también ha de sucumbir, puesto que la ética kantiana es una ética que es justificada por el temor a un castigo en el otro mundo. Kant es en definitiva, la perpetuación de la vieja moral y por ello debe ser condenada.



4. El Mundo verdadero, inasequible? En todo caso, inalcanzado. Y en cuanto inalcanzado, también desconocido. Por consiguiente, tampoco consolador, redentor, obligante: a qué podría obligarnos algo desconocido? ... (Mañana gris. Primer bostezo de la razón. Canto del gallo del positivismo).



Las vieja metafísica no puede mantenerse ya en el siglo XIX. Las ciencias radicalizan sus posiciones y ostentan un materialismo inevitable: Darwin, Comte, Feuerbach, Marx muestran que la metafísica no solo es indemostrable, sino un error. Por tanto, trasladar nuestras viejas esperanzas a esa ética se revelan completamente insuficientes. De hecho, como empiezan a criticar estos filósofos, sostener la vieja metafísica (y sostener la idea de Dios) va en contra del mismo ser humano. Y esa será la idea que Nietzsche pone en evidencia en los dos siguientes parágrafos.

En torno al positivismo, como idea secundaria, Nietzsche advierte que este no es el punto final de la filosofía: el positivismo ha destronado la vieja metafísica, pero todavía este aspira a convertirse en otra fuente de verdad: las matemáticas y el empirismo, que acaban siendo igual de deleznables que la vieja metafísica (la realidad no puede ser cuantificada). El positivismo genera además la ilusión del “progreso” (la esperanza de una sociedad mejor, en su línea liberal o en su línea socialista), pero esto oculta los verdaderos propósitos del mismo: la irrupción del estado como el último dios. 



5. El “mundo verdadero” –una idea que ya no sirve para nada, que ya ni si quiera obliga (Kant),- una idea que se ha vuelto inútil, superflua, por consiguiente una idea refutada, eliminémosla. (Día claro; desayuno, retorno del bon sens y la jovialidad, rubor avergonzado de Platón, ruido endiablado de todos los espíritus libres) (Nihilismo destructor).



Primera aparición del nuevo horizonte filosófico, el vitalismo nihilista. Aquí Nietzsche hace profesión de su propia su filosofía. ¿Qué es lo bueno, la verdad? Aquello que resulta útil para la vida. Pero no la vida inspirada por la vieja metafísica, o auspiciada por la esperanza en un más allá desconocido, sino la vida bajo el horizonte de la finitud, es decir, bajo el horizonte de nuestra vida inmanente, terrena, biológica. De hecho, esa vieja metafísica se convierte en un impedimento para el desarrollo de ese vitalismo nihilista (hay que eliminarla, como sugiere Nietzsche).

(aquí habría que mencionar a Platón evidentemente y su teoría de las ideas, y por qué Nietzsche va contra ella; algo que he explicado un poco en el primer parágrafo). En este vitalismo nietzscheano la razón se convierte en algo negador de la realidad: la realidad es cambio, devenir, y por tanto inaprensible por esa razón que intenta detener ese cambio.

Esta es la etapa del “ruido endiablado de los espíritus libres”. Nos encontramos con la ruptura del nihilista, el gran negador de todas las certezas previas. Según Nietzsche, en su teoría del superhombre, esta es la etapa en el que el hombre es el “león”: obcecado a la labor destructiva de todo lo anterior, incluido el positivismo. Ha abandonado la pasividad del “camello” pero sin embargo todavía no es el superhombre (“el niño”).



6. Hemos eliminado el mundo verdadero: qué mundo ha quedado? Acaso el aparente?... No, al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado el mundo aparente! (Mediodía; instante de la sombra más corta; final del error más largo; punto culminante de la humanidad, INCIPIT ZARATHUSTRA).



Eclosión y superación definitiva del nihilismo: la edad del superhombre comienza aquí. Una vez eliminado el concepto de verdad, tampoco su opuesto tiene sentido. Lo único que queda es por tanto una realidad plural y finita, y un nuevo hombre para poblarlo: el superhombre. O el “niño” como menciona en otros textos.

¿Qué propone ese superhombre o qué valores esconde por detrás?  Ante todo, superar esa idea de verdad. A partir de ahora sobre la realidad cabe únicamente la continua interpretación, y la aceptación de nuestra finitud. Esta continua interpretación ya no puede hacerse a través del concepto o el número, como hacía la filosofía o la ciencia. Tan solo queda la representación artística y la metáfora, únicas formas de aprehender la realidad sin necesidad de hacerla estática (la metáfora está abierta a multitud de reformulaciones y cambios de sentido). Sobre la vieja moral, el superhombre se alza como generador de sus propios valores, valores siempre inspirados por el ansia de vida. Muerta la verdad, no existe lugar para penitencia, resentimiento o culpa.

Un hilo interesante que se desprende desde aquí sobre autores más contemporáneos alcanza a autores como el segundo Wittgenstein o Heidegger. De una forma u otra, estos autores comprenden o bien la hermenéutica (interpretación) sobre la realidad o la importancia de la finitud (el ser para la muerte de Heidegger).